16.4.12

Y ahora, ... qué hacemos? (Aprendizaje IV)

          Resaltamos la importancia que tiene la educación familiar en la vida de una persona.


      Lo que los adultos enseñamos a nuestros niños en los primeros años de la infancia, los consejos, las actitudes, los límites adecuados, serán básicos para hacerles la vida más sencilla o complicársela del todo.

       Es fundamental educarlos en las dos áreas del aprendizaje –intelecto y emoción conjugados- sabiendo que una no reemplaza a la otra, ambas son imprescindibles.

       Muchas veces es difícil porque tanto los padres como los educadores, también hemos crecido con carencias en alguno de esos sentidos, y no podemos transmitir lo que aún no sabemos. Sin embargo, cuando

nos damos cuenta de ello, y sin importar qué momento de la vida estemos transitando, podemos corregirlo. 
       Sea cual fuere el rol que estemos jugando, no saber expresar adecuadamente el amor que sentimos  puede causar en nosotros mismos y en los demás, enojos, miedos, inseguridad, agresión, infelicidad.
       La buena noticia es que, si nos damos la oportunidad, podemos deshacernos de esas facetas negativas, potenciar nuestras capacidades, y aprender a manifestar con alegría nuestros verdaderos sentimientos.
       
       El Dr. Edward Bach decía que “la profesión de la paternidad, que pasa de generación en generación, debería respetarse tanto o más que cualquier otra tarea que tengamos que desempeñar. Temporal en su carácter, consiste únicamente en dar y sólo dar cariño, protección y guía hasta que las jóvenes personalidades puedan hacerse cargo de su propia vida”.
       
       Afortunadamente, nos ha dejado su enseñanza y las herramientas necesarias para lograrlo.

B.R.A.

No hay comentarios:

Publicar un comentario